Posted on Noviembre 25, 2010 in Agroecolog√≠a, Naturaleza by mikiNo Comments »

Desde que el se√Īor Fukuoka asombrara al mundo entero con su sencillez y sabidur√≠a (cultivando sin fertilizantes qu√≠micos ni pesticidas, ni arar la tierra y consiguiendo rendimientos iguales o superiores a la agricultura moderna) algunos benditos locos han seguido su senda. Para quien est√© interesado en leer el libro m√°s famoso de Fukuoka s√≥lo tiene que pinchar aqu√≠.

En Espa√Īa se fund√≥ el proyecto Fukuoka, para divulgar su filosof√≠a y conocimientos sobre la agricultura natural. All√≠ podr√©is encontrar mucho y muy bueno sobre c√≥mo cultivar sin esfuerzo (el no-m√©todo de ¬®Fukuoka”, el no interferir con la naturaleza, no oponerse a ella…). Sencillamente, bas√°ndose en un conocimiento profundo de la complejidad del ecosistema local, Fukuoka fue capaz de enriquecer el suelo pobre en el que empez√≥ y, a base de ensayo y error, fue reduciendo el n√ļmero de intervenciones que hac√≠a en el campo. Despu√©s de todo, las plantas crecen sin nuestra ayuda. As√≠, vio que muchas pr√°cticas no s√≥lo no son necesarias sino que deterioran el ecosistema. Frases como “una planta que crece sana no necesita plaguicidas” marcan una filosof√≠a: la de la no-dependencia de la acci√≥n del hombre.

Sin embargo, a pesar de las ventajas, pocas personas lo han puesto en pr√°ctica. Entre ellos destaca Juan Ant√≥n, que fund√≥ el proyecto el bosque de alimentos, un sistema de cultivo que imita el funcionamiento del bosque natural, pero con el objetivo de producir la mayor diversidad posible de alimentos a lo largo del a√Īo, que cubran todas las necesidades nutritivas, partiendo del saber tradicional de los agricultores.

Concretamente, el proyecto naci√≥ hace m√°s de 10 a√Īos y¬†se sit√ļa¬†en un huerto de naranjos de 3000 m2, en Alzira, cerca de Valencia (Espa√Īa). A su creador le preocupaba el hambre y el sufrimiento del ser humano,¬†y su¬†objetivo se centr√≥ en elaborar un “proyecto contra el hambre”. Juan ha llevado su experiencia a Kenia, donde ha plantado un bosque de alimentos: m√≠nimos cuidados, m√°xima producci√≥n. Partiendo de la base de que cualquier tierra puede volverse f√©rtil, el hambre en el mundo se puede solucionar con la agricultura natural. No s√≥lo es una lucha contra el hambre, sino contra el monocultivo de alimentos y de la mente. La diversidad, denostada por el mercado, se torna un pilar central de la supervivencia de la especie.

Posted on Noviembre 19, 2010 in Tiempo, Trabajo by procast1nad0r3 Comments »

Hace unos d√≠as me top√© con un art√≠culo titulado “Recuperar el equilibrio de mercado” y me result√≥ bastante interesante. Es un resumen a vista de p√°jaro sobre las causas y efectos del hecho de modificar la jornada laboral. No tiene desperdicio.
 


 

De alguna manera habr√° que romper esta espiral en la que estamos inmersos. Cualquier cosa es preferible a que siga aumentando el n√ļmero de parados.

Los agricultores espa√Īoles se quejan a Europa de que Marruecos vende sus tomates m√°s baratos que ellos, sin respetar el acuerdo de precios m√≠nimos. Parece como si a los agricultores de nuestro pa√≠s vecino no les importara ganar menos para vender m√°s. Es decir, que no acatan los aranceles aduaneros (ellos los tienen que vender m√°s caros mientras que nuestra agricultura est√° subvencionada, justo, ¬Ņno?). Sin embargo, el precio de las importaciones no lo ponen los agricultores, sino los que los distribuyen. Es decir, que agricultores de ambos pa√≠ses han de vender sus tomates a un precio que ellos no han elegido y que, al menos en el caso de Espa√Īa, puede llegar a ser menos que el precio de coste. Esto pone de relieve que el problema no es que los agricultores marroqu√≠es compitan con nosotros, sino que un sistema de competencia nos obliga a competir entre nosotros. O, lo que es lo mismo, los distribuidores compiten entre s√≠ para ver qui√©n obtiene m√°s beneficios y deja menos beneficios para los agricultores. Es decir, que mientras que ambos salen perdiendo si compiten entre s√≠, ambos saldr√≠an ganando si pueden fijar sus precios para tener un margen de beneficios m√≠nimo.

Por ello, los grupos de consumo son una alternativa interesante: sin competencia entre agricultores, beneficios dignos, agricultura ecol√≥gica… ¬ŅA qu√© esperas? ¬°¬°Cambiemos la agricultura del pa√≠s!! Si te interesa el consumo responsable y la agricultura ecol√≥gica promueve la creaci√≥n de un grupo de consumo. Escr√≠benos a decrece.madrid@gmail.com si tienes dudas de c√≥mo hacerlo o de si hay alg√ļn grupo de consumo cerca de tu casa. Nosotros te asesoramos y te explicamos lo necesario.

¬°Salud y buenos alimentos!

Posted on Noviembre 10, 2010 in General by precarioman2 Comments »

En este artículo de Pascual Serrano, se explica alguno de los ejemplos de cómo los economistas miden nuestra felicidad a través del PIB.

Por ejemplo, una epidemia sanitaria aumentará la producción de medicamentos y gastos sanitarios, aunque nuestra felicidad se verá un poco más mermada. Pero eso tampoco es importante.

crecer por crecer, hasta caer

Posted on Noviembre 2, 2010 in Decrecimiento, Econom√≠a, General by miki2 Comments »

Y de art√≠culo seguimos… en esta ocasi√≥n nos brindan una “curiosidad estad√≠stica”. Tanto en 1928 como en 2007 se alcanzaron las mayores desigualdades econ√≥micas (el 1% de la poblaci√≥n lleg√≥ a acumular m√°s del 23%). Ante esta “casualidad” unos ven una relaci√≥n causa-efecto. Otros ven una relaci√≥n de sincronicidad: dos eventos son consecuencia de otro anterior.

La respuesta quizás esté en el término médio: la acumulación de capitales y la inestabilidad son connaturales al sistema capitalista desregulado. Cierto es que con regulación habría menos inestabilidad, pero seguiríamos condenados a las crisis. Además, la desigualdad puede ser un coadyuvante o, si se prefiere, un factor estimulador de la inestabilidad.

En cualquier caso, una sociedad decrecentista, aunque dinámica, tendería a la justicia social, la igualdad y la estabilidad, pues la economía no sería su objetivo, sino una herramienta más para lograr que todos vivan mejor con menos.

Que disfruten de este hermoso d√≠a… algo que nadie nos puede quitar.