Posted on Julio 17, 2012 in Bancos, Decrecimiento, Economía, Ideas by mikiNo Comments »

Desde DecreceMadrid hemos organizado una charla sobre “vivir sin dinero”, analizando las ventajas de los intercambios no monetarizados y sin lógica de deuda. Ahora, sin embargo, os presentamos otra manera de abordar la cuestión monetaria: el sistema de doble moneda.

 

Pero, ¿qué es y quién lo defiende? El co-arquitecto del euro (la moneda única…) Bernard Lietaer, reflexiona y explica en este vídeo de 20′ las bondades del sistema de doble moneda. Este sistema se basa en la coexistencia de monedas locales (reservadas para intercambios locales) y monedas nacionales o internacionales (reservadas para intercambios a larga distancia, como productos de costosa obtención y poco uso, como la tinta). Este sistema cobraría una potencia definitiva si el Estado cobrase impuestos también en monedas locales, ya que luego podría reinvertir esos impuestos en temas sociales o medioambientales. Así, la producción local tendría como contraparte de inversión pública los servicios sociales. Por otro lado, la moneda nacional o internacional podría servir para financiar otros gastos estatales no sociales, como pago de deuda, mantenimiento de ejércitos… (esto último da miedo, ¿verdad?). Pero en el sistema de doble moneda no conviven sólo dos monedas, sino cientos… En cada región habría una moneda local y otra nacional, pero dentro del ámbito de cada moneda nacional podría haber muchas regiones con monedas locales distintas.

 

Otra ventaja de la moneda local, es que la riqueza real permanece en mayor proporción en el sitio donde se produce, lo que ayuda a proteger al pequeño comercio, cooperativas a pequeña escala o producciones agrícolas familiares, y dificulta enormemente la explotación y expolio de recursos entre países distintos. Así, la doble moneda se adaptaría al tipo de intercambio. Es decir, no tendría sentido que en cada casa hubiese una mina de estaño, pero tampoco que fuese un sólo país el que extrayese ese metal, pues el impacto en esa zona sería enorme y el coste ecológico del transporte también. Es decir, para cada actividad económica hay una escala deseable, ni muy grande, ni muy pequeña. El sistema de doble moneda podría servir para adaptarse a distintas escalas.

 

Sin embargo, no todo está hecho con el sistema de doble moneda, ya que también ha recibido sus críticas, siendo necesaria también una voluntad política (a varios niveles) orientada a la protección de lo local, de las personas y de los servicios sociales no contaminantes: los cuidados.

 

El decrecimiento no es dogmatismo, y cada región buscará sus equilibrios y sus soluciones, por lo que una solución homogénea no puede encajar en cada cultura, cada ecosistema y cada historia de todos y cada uno de los pueblos del planeta. Algunos, dependiendo de la escala de espacio y tiempo, podrían, efectivamente, vivir sin dinero, otros podrían regirse mayoritariamente por sistemas de trueque, otros por monedas locales, otros por sistemas de doble moneda, otros por bancos de tiempo… y casi todos, probablemente, acaben adoptando más de uno de estos sistemas. En un futuro próximo la economía se aprenderá desde la infancia, con la práctica, y se analizará académicamente durante la adolescencia, siendo algo mucho más complejo de lo que es ahora, pero más inteligible. Se acabaron los tiempos del monopolio de lo que no se entiende. Vivimos los inicios de la democratización de la economía.