Posted on enero 28, 2010 in General by georgeb73 Comments »

El principio de caridad es un concepto de la retórica que viene a decir que, durante una conversación, hemos de dar por hecho que nuestro interlocutor es racional, honesto, y sabe lo que dice, siempre que no tengamos buenos motivos para creer lo contrario. Pongamos un ejemplo:
Si imaginamos a Adam Smith y otros liberales cl√°sicos tomando el t√© como caballeros y cantando las loas del capitalismo, el principio de caridad nos induce a pensar que eran racionales al creer que este sistema traer√≠a consigo un aumento de la felicidad, porque cada cual ser√≠a libre de decidir sus preferencias y trabajar para conseguirlas. Y nos induce a pensar que eran honestos al concebir el sistema de mercado como un juego de libre competencia, con pocas reglas pero claras, en el que honorables caballeros se esforzaban por ofrecer el mejor producto posible y que, aquel que lo lograba, recib√≠a el mayor beneficio por ello, y que esto era justo. No tenemos motivos para pensar que estos amables se√Īores eran en realidad tipos maliciosos y retorcidos cuya √ļnica intenci√≥n, cuando montaron toda una teor√≠a econ√≥mica y pol√≠tica, era llevar al mundo a la ruina a trav√©s de la explotaci√≥n y el hambre y esas cosas que han ido viniendo despu√©s.
El principio de caridad, sin embargo, como casi todo en esta vida, tiene un límite. Hay discursos que no es que caigan accidentalmente en lo deshonesto y lo irracional, sino que hacen de ello su bandera. Los llamaremos discursos publicitarios.
La publicidad es un derroche de ingenio, demuestra que con una buena m√ļsica, colores bonitos, gente guapa y ataques sensibleros al coraz√≥n humano, una idea absurda, contradictoria o enfrentada al sentido com√ļn, es decir, una mala idea, puede ser defendida e impuesta con relativa facilidad. Esto no est√° sometido al principio de caridad, no podemos pensar que el publicista ten√≠a buenas razones para creer realmente lo que estaba escribiendo cuando hizo el gui√≥n, y eso es un problema.
Es un problema porque si envi√°ramos a alg√ļn compa√Īero decrecentista (con buen nivel de ingl√©s y excelente habilidad argumentativa) al pasado en una m√°quina del tiempo para tomarse un t√© con Adam Smith, muy probablemente podr√≠an tener una conversaci√≥n saludable, amena y racional, aunque ninguno lograra convencer al otro, porque dispondr√≠an de las mismas armas y respetar√≠an las mismas normas, como caballeros. Pero no hay forma de jugar limpio con un anuncio, porque ni las armas que tenemos, ni las normas que respetamos le son propias a la publicidad, la publicidad sabe poco de normas. Y lo terrible es que parece que vamos a tener que la publicidad se perfila como enemigo de lo que defendemos, baste un bot√≥n como muestra:

Y as√≠ se ridiculiza lo que creemos sensato y razonable y se ensalza lo contrario, pero sin pruebas, sin argumentos, sin sentido com√ļn. A la publicidad todo le vale, pero a nosotros no, ni la manipulaci√≥n, ni la deshonestidad, ni el enga√Īo nos valen. As√≠ que √©sta no parece una lucha justa, porque ni estamos en igualdad de condiciones, ni esto es una libre competencia de ideas.
Aunque, todo sea dicho, tal vez sea el momento de inventar canciones pegadizas y encontrar a gente guapa dispuesta a cantarlas. Tampoco se trata de perder tan pronto…

Posted on enero 25, 2010 in Reciclaje by georgeb71 Comment »


Por Eduardo Galeano, periodista y escritor Uruguayo
17 diciembre de 2009

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.

No hace tanto, con mi mujer, lav√°bamos los pa√Īales de los cr√≠os, los colg√°bamos en la cuerda junto a otra ropita, los planch√°bamos, los dobl√°bamos y los prepar√°bamos para que los volvieran a ensuciar.

Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pa√Īales.

¬°Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo s√©. A nuestra generaci√≥n siempre le cost√≥ botar. ¬°Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y as√≠ anduvimos por las calles guardando los mocos en el pa√Īuelo de tela del bolsillo.

¬°Nooo! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en alg√ļn momento me distraje, me ca√≠ del mundo y ahora no s√© por d√≥nde se entra.

Lo m√°s probable es que lo de ahora est√© bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de m√ļsica una vez por a√Īo, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!

¡Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida! ¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después!

La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza.

Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces.

¡Nos están fastidiando! ¡Yo los descubrí! ¡Lo hacen adrede! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.

¬ŅD√≥nde est√°n los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike? ¬ŅAlguien ha visto a alg√ļn colchonero escardando colchones casa por casa? ¬ŅQui√©n arregla los cuchillos el√©ctricos? ¬ŅEl afilador o el electricista? ¬ŅHabr√° tefl√≥n para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?

Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos m√°s y m√°s y m√°s basura.

El otro d√≠a le√≠ que se produjo m√°s basura en los √ļltimos 40 a√Īos que en toda la historia de la humanidad.

El que tenga menos de 30 a√Īos no va a creer esto: ¬°Cuando yo era ni√Īo por mi casa no pasaba el que recog√≠a la basura! ¬°Lo juro! ¬°Y tengo menos de… a√Īos!

Todos los desechos eran org√°nicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII).

No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan.

Los pocos desechos que no se com√≠an los animales, serv√≠an de abono o se quemaban. De ‘por ah√≠’ vengo yo. Y no es que haya sido mejor.

Es que no es f√°cil para un pobre tipo al que lo educaron con el ‘guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo’, pasarse al ‘compre y bote que ya se viene el modelo nuevo’.

Hay que cambiar el auto cada 3 a√Īos como m√°ximo, porque si no, eres un arruinado. As√≠ el coche que ten√©s est√© en buen estado. ¬°Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo! Pero por Dios.

Mi cabeza no resiste tanto.

Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no s√≥lo cambian de celular una vez por semana, sino que, adem√°s, cambian el n√ļmero, la direcci√≥n electr√≥nica y hasta la direcci√≥n real.

Y a m√≠ me prepararon para vivir con el mismo n√ļmero, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¬°Toooodo! Lo que serv√≠a y lo que no. Porque alg√ļn d√≠a las cosas pod√≠an volver a servir. Le d√°bamos cr√©dito a todo.

Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita.

¬ŅC√≥mo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo? ¬ŅSer√° que cuando las cosas se consiguen f√°cilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto.

Y guard√°bamos… ¬°C√≥mo guard√°bamos! ¬°Tooooodo lo guard√°bamos! ¬°¬°Guard√°bamos las tapas de los refrescos! ¬°¬ŅC√≥mo para qu√©?! Hac√≠amos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convert√≠an en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sac√°bamos el corcho, las martill√°bamos y las clav√°bamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de a√Īo de la escuela. ¬°Tooodo guard√°bamos!

Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables.

Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave.

¬°Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sab√≠amos bien si hab√≠a que darles calor o fr√≠o para que vivieran un poco m√°s. No nos resign√°bamos a que se terminara su vida √ļtil, no pod√≠amos creer que algo viviera menos que un jazm√≠n.

Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¬°Los diarios!!Serv√≠an para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para pone r en el piso los d√≠as de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¬°Las veces que nos enter√°bamos de alg√ļn resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!

Y guard√°bamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer gu√≠as de pinitos de navidad y las p√°ginas del almanaque para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si alg√ļn medicamento no tra√≠a el cuentagotas y los f√≥sforos usados porque pod√≠amos prender una hornalla de la Volc√°n desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros √°lbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripci√≥n a mano en una sota de espada que dec√≠a ‘√©ste es un 4 de bastos’.

Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa.

Yo s√© lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. As√≠ como hoy las nuevas generaciones deciden ‘matarlos’ apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¬°ni a Walt Disney!

Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convert√≠a en base y nos dijeron: ‘C√≥mase el helado y despu√©s tire la copita’, nosotros dijimos que s√≠, pero, ¬°minga que la √≠bamos a tirar! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta tel√©fonos.

Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡Ah! ¡No lo voy a hacer! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.

Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero.

No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.

No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo, pegatina en el cabello y glamour.

Esto s√≥lo es una cr√≥nica que habla de pa√Īales y de celulares. De lo contrario, si mezcl√°ramos las cosas, tendr√≠a que plantearme seriamente entregar a la ‘bruja’ como parte de pago de una se√Īora con menos kil√≥metros y alguna funci√≥n nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposici√≥n y corro el riesgo de que la ‘bruja’ me gane de mano y sea yo el entregado

Posted on enero 18, 2010 in Bancos by georgeb73 Comments »

La √ļltima gran frase ha sido del todopoderoso. Obama acaba de denunciar que ‚Äúsi los bancos est√°n en tan buenas condiciones como para pagar bonificaciones enormes, seguramente est√°n en condiciones de devolver el dinero a los ciudadanos”, por lo que ha propuesto una tasa a los bancos. A Zapatero le ha faltado tiempo para apoyar al presidente de EEUU: “es un avance importante para que el sistema financiero funcione de manera m√°s eficaz”.

Sin embargo, este tipo de propuestas no son nada nuevo. Desde que empezó la crisis del sistema financiero, se han sucedido los discursos grandilocuentes. Pero del dicho al hecho, hay mucho trecho.

De hecho, a finales de 2009, Nicol√°s Sarkozy y Gordon Brown solicitaban en un art√≠culo conjunto en el diario financiero The Wall Street Journal un impuesto global sobre los ‚Äėbonus‚Äô en las entidades financieras. No obstante, con el anuncio de Obama, el ministro de Finanzas de Reino Unido, Alistair Darling, ya ha tranquilizado a sus banqueros. No se aplicar√° la tasa que propone Obama.

Hay quien dice que estos discursos sirven para allanar el terreno y que el mensaje vaya calando. Que ‚Äútiempo al tiempo‚ÄĚ, porque ‚Äúa lo mejor‚ÄĚ, ‚Äúel d√≠a de ma√Īana‚ÄĚ, ‚Äúes posible que quiz√°s‚Ä̂Ķ Mientras tanto, los ‚Äėbonus‚Äô de los grandes ejecutivos del sistema financiero siguen saltando a los titulares para mayor enfado del personal. Y los bancos, esas entidades en crisis, s√≥lo en EEUU han superado las expectativas de Wall Street. Por ejemplo, el banco estadounidense Citigroup tuvo un beneficio neto de 5.872 millones de d√≥lares en el primer semestre del a√Īo, mientras el Bank of America gan√≥ 7.471 millones de d√≥lares en el mismo periodo.

Un sistema que se deslegitima una y otra vez. Y que los pol√≠ticos demuestran su incapacidad o su imposibilidad de arreglar. Los platos no los pagan quienes los rompen, sino quienes se quedan con los trocitos que sobran. ¬ŅQu√© hace pensar que las grandes frases de Obama sean el principio de nada?

Cambiar mucho, pero de boquilla, para que todo siga igual. Seguimos esperando.

Posted on enero 12, 2010 in General by georgeb7No Comments »

Aquí tenéis el audio de la mesa redonda en la que intervinieron Amaia Perez-Orozco y Yayo Herrera y con la que concluimos nuestras jornadas sobre decrecimiento. 

Sus reflexiones sobre el patriarcado, la lógica de sostenimiento de la vida y la relación del ser humano y las sociedades con la naturaleza.
Intentaremos colgar más material sobre las jornadas en las próximas semanas
Amaya Perez-Orozco:

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Yayo Herrera:

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Posted on enero 7, 2010 in Consumo Responsable by georgeb71 Comment »

El d√≠a 6 de enero, seg√ļn el calendario cristiano d√≠a de la Epifan√≠a, tambi√©n conocido como d√≠a de los Reyes Magos, es tradici√≥n hacer regalos a familiares y amigos.

Durante esta jornada tiene lugar un salvaje intercambio de mercanc√≠as, muchas veces sin sentido, y percibido como una obligaci√≥n. Esta costumbre nos fuerza a comernos la cabeza pensando en comprar art√≠culos, que muchas veces, ante la ausencia de ideas, son verdaderos “art√≠culos-comod√≠n”: no nos importa si gustan o no, si son necesarios o no, y mucho menos, todo lo que se esconde detr√°s de su producci√≥n. “Lo importante es el detalle” se suele decir, pero sabemos que lo importante es comprar. Entre la aparente org√≠a de ilusiones y sorpresas que se supone conlleva esta tradici√≥n, nos encontramos ante situaciones de elecci√≥n desesperante, compras asfixiantes, incluso a veces tenemos que fingir que nos gusta lo que nos regalan, que en muchas ocasiones acaba en trasteros y contenedores, junto a toneladas de embalajes y papel que lo envuelven.

Tenemos que aprender a regalar con responsabilidad:

  • Podemos ponernos de acuerdo con las personas de m√°s confianza, para no intercambiar regalos si sabemos que es algo que a ninguna de las partes le apetece hacer. Regalar s√≥lo cuando sepamos que algo le pueda ser √ļtil o hacerle ilusi√≥n de verdad a una persona.
  • No siempre tiene por qu√© haber una compra de por medio: deber√≠amos perder el miedo a regalar cosas hechas por un@ mism@, a reciclar objetos que no utilizamos (por ejemplo, juguetes o ropa que ya no se utilizan), podemos regalar comida y podemos regalar tiempo, mediante un cheque cuyo valor se mida en horas de una actividad (un masaje, clases de idiomas, o lo que sea).
  • Cuanta m√°s gente queramos “sorprender”, menos presupuesto tendremos por persona, por lo tanto menos probabilidades de recurrir, por ejemplo, a objetos de comercio justo.
  • A veces parece que cuantos m√°s regalos mejor, y evidentemente no es as√≠. Menos presentes y con mejor criterio siempre ser√° la opci√≥n m√°s deseable.
  • No siempre tienen por qu√© ser regalos individuales. Las personas no tienen las 24 horas para dedicarle a un objeto. Es importante sobre todo en el caso de l@s ni√Ī@s, pudiendo as√≠ ense√Īarles desde pronto a compartir.

Estas son s√≥lo algunas ideas, pero s√≥lo hace falta perderle el miedo a “ser cutre”, usar la creatividad y hablar con sinceridad entre nosotr@s. El compromiso social de tener que regalar cosas a los dem√°s parece ser f√°cilmente solucionable con dinero. Pero las consecuencias ecol√≥gicas y sociales de una circulaci√≥n de bienes que conlleva procesos irresponsables de extracci√≥n, producci√≥n, distribuci√≥n y desecho s√≥lo podemos frenarlas con una actitud adecuada.

Posted on enero 6, 2010 in Okupaci√≥n by georgeb72 Comments »

El Patio Contraataca:

Doce horas despu√©s desde su desalojo de la calle Acuerdo, el Patio Maravillas acaba de inaugurar una nueva sede en la Calle Pez n√ļmero 21. Acompa√Īados por las 1500 personas que se concentraban pac√≠ficamente en la Plaza del 2 de Mayo. Ahora mismo 600 personas siguen concentrandose en el exterior del edificio y poco a poco van entrando a conocer el inmueble.

El edificio abandonado durante varios a√Īos, pertenec√≠a a una inmobiliaria que se encuentra en situaci√≥n de quiebra, quedando el inmueble en una situaci√≥n de embargo judicial.

El Patio Maravillas continuar√° con las negociaciones con el ayuntamiento en busqueda de una soluci√≥n ‚Äėlegal‚Äô para el proyecto manteniendo las actividades que ya ven√≠a realizando el Patio Maravillas en su antigua sede.

Posted on enero 5, 2010 in Okupaci√≥n by georgeb7No Comments »

CONCENTRACI√ďN DE REPULSA AL DESALOJO DEL PATIO MARAVILLAS
MARTES 5 DE ENERO, 20 HORAS, PLAZA DEL DOS DE MAYO.

Durante la ma√Īana del martes 5 de enero una treintena de policias ha irrumpido en el Patio Maravillas para ejecutar la orden de desalojo provisional dictada por el juzgado antes de dictar sentencia. En muestra de repulsa a tal decisi√≥n, para la misma tarde del martes 5 de enero est√° prevista una CONCENTRACI√ďN en la Plaza del 2 de Mayo. Os esperamos para mostrar solidaridad con el proyecto del Patio.