Para un hispanoparlante que desconozca otras lenguas y se aventure en esto del decrecimiento, parecer√° que gran parte de la producci√≥n intelectual sobre decrecimiento se produce en nuestra lengua. Y aunque afortunadamente no es poca, esto no es as√≠… Y, para que una idea tenga el mayor impacto positivo posible, ha de estar disponible para el mayor n√ļmero de gente posible. Por ello, traducir textos cuya traducci√≥n no est√° financiada por esp√ļreos intereses nos da alas, nos da ideas, nos da perspectiva y nos aporta la sensaci√≥n de que no estamos solas… de que, ante problemas globales, surgen respuestas globales… y de que vamos por el buen camino.

 

Para cumplir dicho papel, un equipo de traductores ha contactado con nosotras para colaborar, se llaman Guerrilla Translation. Todav√≠a no se han dado a conocer p√ļblicamente, pero pronto podr√©is encontrar muchos textos y v√≠deos reci√©n traduciditos, ¬°para desgustaci√≥n y deleite de los hispanoparlantes! Mientras, os dejamos un v√≠deo de la New Economics Foundation llamado El hamster imposible¬†que ya publicamos, pero esta vez con subt√≠tulos a cargo de Guerrilla Translation. Adem√°s, os dejamos un texto muy interesante que pronto sacar√°n a la luz en su web, pero que quieren compartir ya. Que lo disfrut√©is!!!

 

Permacultura y el mito de la escasez

Hippy in the Garden

Imagen de Irene Knightley

 

CHARLES EISENSTEIN

 

Traducido por¬†Stacco Troncoso, editado por¬†In√©s Arias de Reyna ‚Äď Guerrilla Translation!
Artículo original en charleseisenstein.net

Hace unas semanas, en una conferencia, un activista que desarrolla su labor en √Āfrica record√≥ el encuentro que tuvo con el ministro de agricultura de cierto pa√≠s africano. El ministro hablaba emocionadamente sobre los m√©todos de agricultura de alta tecnolog√≠a que estaba impulsando en su pa√≠s en asociaci√≥n con grandes conglomerados agr√≠colas. El activista mencion√≥ el tema de la agricultura org√°nica y el ministro dijo: ‚ÄúBasta. No me est√° entendiendo, aqu√≠ no nos podemos permitir esos lujos. En mi pa√≠s, la gente se est√° muriendo de hambre‚ÄĚ.

 

Esto refleja una suposici√≥n muy com√ļn sobre la agricultura org√°nica: que sacrifica la productividad para guardar los intereses del medioambiente y la salud. Es razonable pues, que al dejar de lado los pesticidas y los fertilizantes qu√≠micos, las cosechas se ver√°n mermadas.

 

Pero esto, de hecho, es un mito. En¬†Sacred Economics¬†se citan estudios que muestran que, bien gestionados, los m√©todos de crecimiento org√°nicos pueden producir cosechas dos o tres veces m√°s productivas que las que se obtendr√≠an a trav√©s de m√©todos convencionales. (Los estudios que demuestran lo contrario presentan muchas carencias. No hace falta decir que, si plantas un monocultivo en dos campos distintos, obtendr√°s menos productividad en aquel en el que no se han empleado pesticidas. Pero esto, en ning√ļn caso, ser√≠a un simulacro real de la agricultura org√°nica)._La agricultura convencional no pretende maximizar la cosecha por hect√°rea; busca maximizar la cosecha por unidad de labor. Si un 10_% de la poblaci√≥n se dedicar√° a la agricultura, en contraste al 1_% que se dedica a ella, hoy en d√≠a, podr√≠amos alimentar al pa√≠s con facilidad y sin necesidad de pesticidas o elementos petroqu√≠micos.

 

Resulta,¬†que mis estad√≠sticas son demasiado conservadoras. Los √ļltimos m√©todos de permacultura son capaces de rendir mucho m√°s que el doble o el triple de producci√≥n que la agricultura convencional. Hace poco me encontr√© con este art√≠culo de David Blume¬†en el que hace un resumen de sus nueve a√Īos al frente de un proyecto de permacultura en California. Organizado entorno a una cooperativa agr√≠cola para 300-450 personas y sobre dos acres de tierra, obtuvo cosechas ocho veces superiores a lo que el departamento de agricultura estima posible por metro cuadrado. Y tampoco lo hizo ‚Äúminando la tierra‚ÄĚ dado que la fertilidad de la tierra increment√≥¬†dr√°sticamente durante la duraci√≥n del proyecto.

 

Cada vez que alguien vaticina una inminente crisis alimentaria basada en el crecimiento de la población y la disminución de depósitos petrolíferos, los métodos agrícolas de hoy en día se quedan fuera de la discusión. Por tanto, aunque el periodo transicional pueda suponer carencias alimenticias temporales y auténtico sufrimiento, los métodos de permacultura podrían alimentar fácilmente a ese máximo de población mundial de diez a once mil millones de personas que quizás veamos a mediados de siglo.

 

Es indudable que los viejos m√©todos de agricultura basados en el control est√°n llegando a la c√ļspide de su potencial productivo. Toda inversi√≥n encauzada hacia este tipo de tecnolog√≠a est√° devolviendo retornos marginales disminuyentes. No hay m√°s que observar la proliferaci√≥n de hierbas resistentes al Roundup de Monsanto y la ‚Äúnecesidad‚ÄĚ de nuevos herbicidas para poder subyugarlas. Esta situaci√≥n es paralela a tantas otras en las que se emplean tecnolog√≠as basadas en el control, ya sea en medicina, educaci√≥n o pol√≠tica‚Ķ De veras creo que estamos llegando al final de una √©poca.

 

Prueba de ello es que los viejos modelos ya ni siquiera funcionan financieramente. Puede que otrora los monocultivos fueran la manera m√°s eficiente de producir alimentos, pero hoy en d√≠a,¬†incluso los agricultores que siguen los m√©todos convencionales apenas pueden mantenerse a flote. Blume obtiene muchos mejores resultados, no solo en los aspectos ecol√≥gicos y de productividad, sino tambi√©n en el de ingresos. Hacer una transici√≥n a la permaculturatambi√©n supone hacer una transici√≥n dentro de nuestro pensamiento, nuestros h√°bitos y nuestras formas de organizaci√≥n econ√≥mica. Es consecuencia natural del pensamiento ecol√≥gico, incorpora la tendencia de ser servicial con el pr√≥jimo y est√° de acuerdo con el teorema econ√≥mico de peque√Īas cooperativas independientes. Este es el motivo por el que no es f√°cilmente compatible con los m√©todos operacionales de las grandes corporaciones agr√≠colas. (Pero tengamos asimismo en cuenta que estas tambi√©n se vuelven obsoletas dentro de su paradigma centralizado y jer√°rquico.)

 

La imagen definitoria de la agricultura del siglo XX es la de una cosechadora mecanizada monstruosa arando interminables campos de trigo. Me gustaría ofrecer una visión muy distinta para la agricultura del siglo XXI:

 

(1)¬†¬† Permacultura de alta intensidad en torno a grandes centros urbanos para satisfacer el 80 % de sus necesidades alimentarias. Blume se√Īala que en 1850 y, sin utilizar ninguna de las t√©cnicas modernas de permacultura, la ciudad de Nueva York era capaz de suministrar todos los requisitos alimenticios de su m√°s de un mill√≥n de habitantes dentro de un radio de siete millas.

 

(2)   Una abundancia de huertos reemplazando una parte significativa de la cosecha más abundante de América en estos momentos: el césped. Muchos suburbios podrían ser prácticamente autosuficientes en cuanto a comida.

 

(3)¬†¬† La sanaci√≥n de las tierras da√Īadas en el cintur√≥n granjero y la restauraci√≥n de los bosques y prados originales de esas zonas. Gracias a la producci√≥n local de alto rendimiento, muchas de las hect√°reas plantadas con ma√≠z, trigo,¬† y soja del medio oeste ser√°n innecesarias dentro de la producci√≥n alimentaria. Esto no quiere decir que las cosechas para exportar a otras regiones desaparezcan por completo, sino que tan solo tendr√°n un papel menos relevante.

 

(4)¬†¬† Un incremento en la producci√≥n de biocombustibles en parcelas m√°s peque√Īas. Mientras que la mayor parte del biocombustible de Estados Unidos se fabrica con ma√≠z, Blume se√Īala que otros cultivos pueden producir m√°s de diez veces la misma cantidad de combustible por acre, y eso sin contar con las tecnolog√≠as de conversi√≥n de celulosa.

 

(5)¬†¬† Tal y como presagia el resurgimiento de inter√©s por la agricultura entre j√≥venes, una parte mucho m√°s voluminosa de la poblaci√≥n se ver√° envuelta en las labores del campo y la jardiner√≠a se convertir√° en una actividad pr√°cticamente universal. Las zonas rurales deshabitadas volver√°n a poblarse y las econom√≠as de los pueblos peque√Īos proliferar√°n gracias a la producci√≥n y al consumo local.

 

En Am√©rica, la transici√≥n hasta esta visi√≥n necesitar√° una ruptura dram√°tica con nuestra forma de vivir actual. En otros pa√≠ses donde la gente a√ļn practica una agricultura a peque√Īa escala muy parecida a la permacultura moderna, la transici√≥n puede ser mucho m√°s suave. Podr√≠an pasar de largo el XX y pasar directamente al XXI sin necesidad de repetir nuestros devastadores errores psicol√≥gicos y sociales. Personas de distinta proveniencia podr√≠an adaptar los principios de la permacultura a sus propias circunstancias medioambientales y sociales. Esta no es una historia de fil√°ntropos blancos haci√©ndose los listos al inventarse un nuevo modelo para imponerlo a los dem√°s. (De hecho, muchas de las t√©cnicas de permacultura se han adoptado a partir de m√©todos de cultivo ind√≠genas en todo el planeta.) Es una historia en la que todos aprendemos de todos, guiados por el ideal de unir la econom√≠a con la ecolog√≠a y potenciar la autosuficiencia alimenticia regional.

 

Esta traducción también ha aparecido en:
La web de Charles Eisenstein

Para los/las que busqu√©is un buen plan para ma√Īana viernes: Ya est√° terminado el documental “Stop! Rodando el Cambio“.

 

Un documental en formato road-movie hecho por mujeres que basándose en la teoría del decrecimiento, salieron a la carretera en busca de alternativas. Con la participación de Yayo Herrero,Jorge Riechmann, Carlos Taibo, Enric Durán, Florent Marcellesci, Hervé Kempf, Esther Vivas, Lourdes Lucía, y mucha gente más.

 

El preestreno del documental “Stop! Rodando el Cambio” ser√° el d√≠a 12 de Abril a las 18.00 en la Facultad de Ciencias de la Informaci√≥n de la Complutense de Madrid. Para asistir a la proyecci√≥n han de reservar asiento mandando un mail con vuestros nombres y apellidos a: preestrenorodandoelcambio@gmail.com

 

¡Nos vemos allí!

Posted on marzo 9, 2013 in Consumo Responsable, Ideas, Transici√≥n by miki2 Comments »

Este v√≠deo presenta muchos conceptos y planteamientos que conforman la econom√≠a del bien com√ļn… as√≠ como el decrecimiento, la permacultura, la econom√≠a social, el slow movement, transition towns, el buen vivir… digamos que son alternativas al sistema actual que parten del reconocimiento del fracaso del mismo… y en cada cultura reciben al menos un nombre distinto…

 

Es interesante, no obstante, reflexionar sobre alguna propuesta del v√≠deo. Me refiero al sistema de puntos y ventajas fiscales y financieras que depende de lo que se oriente la actividad de una determinada entidad al bien com√ļn. Por concretar, a la hora de introducir la justicia social, el cuidado del medioambiente y otros criterios en la contabilidad econ√≥mica se plantea que las empresas m√°s orientadas al bien com√ļn paguen menos impuestos. Esto implicar√≠a que el gobierno ganar√≠a m√°s con empresas m√°s ego√≠stas (y esos intereses son peligrosos), aparte de que, si una empresa ego√≠sta tiene una buena campa√Īa publicitaria, podr√≠a darse el caso de que la gente comprase toca-cola (por ejemplo) a pesar de saber que es caca-cola con las personas y el medioambiente y que es m√°s cara que paco-cola…¬†Es decir, si se introduce en la contabilidad elementos como la responsabilidad social, al final algunas empresas podr√°n comprar esa responsabilidad, ser irresponsables pero ofrecer productos “de mejor calidad” o “m√°s asociados a un estatus de cierto perfil de consumidor”…

 

Adem√°s, ¬Ņc√≥mo poner en valor el mal trato a los trabajadores? ¬Ņy la extinci√≥n de una especie? Recuerda a los intentos por monetarizar los impactos ambientales para luchar contra la externalizaci√≥n ambiental. Lo que, traducido al m√°s com√ļn de los lenguajes, viene a decir que es como si, para evitar que las empresas reduzcan costes a base de explotar a las personas y/o al medioambiente, le ponemos un precio a esa explotaci√≥n y la metemos en la contabilidad. Entonces, las empresas con mayor poder financiero podr√≠an amortizar ese diferencial de coste con sucesivas ampliaciones de capital (es decir, crear dinero en el mundo financiero y llev√°rselo al mundo productivo).

 

A√ļn as√≠ agrada ver que estas ideas tienen tan buena aceptaci√≥n en sociedades como la austriaca… y estas cr√≠ticas no pretenden tirar estas ideas abajo, sino seguir profundizando en otras formas posibles de organizarnos, vivir bien y convivir mejor…

 

Posted on febrero 20, 2013 in Okupaci√≥n, Transici√≥n by mikiNo Comments »

Justo hoy se ha estrenado una serie sobre la okupaci√≥n rural, financiada por crowdfounding y con licencia creative commons. Se puede ver gratis en internet (no se emite por la tele) en cap√≠tulos de 12′ y da una ligera idea del cotidiano de la okupaci√≥n rural, con personajes muy bien caracterizados, aunque con una cr√≠tica social, por ahora, ligera.

Toda una oportunidad para mirar con cari√Īo procesos que, dentro de unos a√Īos, ser√°n m√°s comunes de lo que es esperable hoy en d√≠a.

A Mordiscos es un proyecto de cooperativa agroecológica. Un proyecto de este tipo está  formado por productores y consumidores que se ponen de acuerdo para producir y consumir verduras y hortalizas ecológicas; de modo que los alimentos van directos del productor al consumidor, evitando intermediarios.

Desde finales de 2012 somos 4 compa√Īeras trabajando una tierra situada en Morata de Taju√Īa. Para esta primavera hemos planificado una cosecha que permite surtir 20 cestas. Una cesta viene a cubrir las necesidades medias de un hogar de aproximadamente 2-3 personas en lo relativo a las verduras y hortalizas de temporada.

El grupo de consumidores de estas cestas aporta una cuota fija mensual y a lo largo del a√Īo recibe una cesta semanal, de la cual se hace responsable (por ejemplo, si alguna semana¬† no pudieras recogerla, te encargas de que haya alguien que se haga cargo). Consideramos que con esa cuota fija no se paga un producto sino que se sostiene todo el proyecto y el proceso necesario para que la cesta se produzca (materiales, tiempos, herramientas…).

 

Hemos calculado que las cuotas necesarias para hacer posible el proyecto son de 50 euros mensuales; recibiendo una cesta semanal.

 

La cosecha en la huerta se realiza una vez a la semana, siguiendo la planificación previa (preparada para que haya cantidad y variedad de verduras). El total de la cosecha semanal se reparte en las distintas cestas a partes iguales. Esta forma de organización facilita la planificación y permite compartir los riesgos de la producción agraria.

  

Desde el grupo de huerta nos encargamos de llevar la cosecha a un punto de encuentro (a fijar por el grupo de consumo), donde éste organice el reparto por cestas.

  

Forma de cultivo: Trabajamos la tierra mediante t√©cnicas tradicionales, sin utilizar ning√ļn tipo de fertilizante, pesticida ni herbicida qu√≠mico. En su lugar, utilizamos fertilizantes naturales (esti√©rcol y compost), hacemos rotaciones y cultivos asociados para prevenir las plagas combinados con productos naturales y ecol√≥gicos para su control (pur√≠n de ortigas, BT, cola de caballo‚Ķ) y controlamos la mala hierba a golpe de azada.

  

Si te interesa formar parte del grupo de consumo, te invitamos a la reuni√≥n que tendr√° lugar el d√≠a 14 de febrero a las 19:30h en el Patio Maravillas, 1¬ļderecha. (C/ Pez, 21. <M> Noviciado.)

Si no puedes asistir pero te interesa participar, puedes escribirnos a: mordisquitos@sindominio.net

Porque se puede crear riqueza con el trabajo, desde cero, inventando una realidad a nuestra medida, sin pedir permiso, sin depender de leyes ni decisiones parlamentarias…

Este s√°bado se presenta la Red de Colectivos Autogestionados (RCA) en¬†ESLA EKO. C/ √Ānade ,10 Oporto. Empieza a las 12:00 y acabar√°… quiz√°s 12 horas despu√©s… y habr√° de todo, muy recomendable. El futuro se acerca…

Posted on enero 2, 2013 in Activismo, Decrecimiento, Ideas, Transici√≥n by mikiNo Comments »

“Es el sonido de su mundo derrumb√°ndose… Es el del nuestro resurgiendo”

 

Con estas palabras inicia¬†el Comit√© Clandestino Revolucionario Ind√≠gena-Comandancia General del¬†EZLN su comunicado del 21 de diciembre, culminando as√≠ innumerables rumores sobre cambios de era y convertidos por los medios de comunicaci√≥n en un “fin del mundo” espectacular y grandioso que, obviamente, no se ha producido. Pero es que hablar de “un cambio de era” o simplemente “un cambio” es peligroso para los pol√≠ticos, no vaya a ser que la gente empiece a creer en el cambio y al final, este cambio, simplemente se produzca… Sin embargo, el cambio empez√≥ como un leve susurro, mucho antes del 21 de diciembre, y se fue extendiendo con cada lucha, cada celebraci√≥n, cada evento que nos interconecta…

 

Mientras su mundo cae (ahogado en la necesidad de crecer en un mundo de recursos limitados y personas que no se dejan explotar), nuestro mundo resurge, se interconecta, alimentado por una fuente de energ√≠a que se renueva a s√≠ misma (el convencimiento que se alimenta de hechos concretos, de experiencias personales, de hacer el cambio algo posible y real). Mientras un coloso se derrumba de forma estrepitosa, enrabietado y fuera de control… cual poblaci√≥n dispersa de l√≠quenes, que crecen lentamente, unos pocos cent√≠metros cada varias d√©cadas, e inundan los bosques… de forma fr√°gil, dispersa, sigilosa… ¬°pero imparable!

Cuando escuchen susurros de cambio tengan el convencimiento de que no es un murmullo que se deba ignorar, sino la sutil expansi√≥n del futuro que estamos construyendo, algo fr√°gil, disperso y sigiloso… y, por ello mismo, imparable…

 

Posted on diciembre 11, 2012 in Activismo, Decrecimiento, Transici√≥n by mikiNo Comments »

La oficina de educaci√≥n ambiental Ecocampus (que sufrir√° importantes recortes pr√≥ximamente) organiza esta semana una serie de jornadas llamada “Semana Verde 2012”.

 

 

Aqu√≠ ten√©is el programa, donde ma√Īana, 12-12-12, se incluye una charla de Decrecimiento (impartida por nosotras) poco antes de comer, para ir abriendo boca… al proyecto Zarzalejo en Transici√≥n. Ser√° en el edificio de Biolog√≠a de la Universidad Aut√≥noma de Madrid, donde podremos conocernos. Tambi√©n os animamos a asistir el resto de d√≠as.

Mirko Locatelli es¬†miembro de la red de objetores de crecimiento de la regi√≥n de Vaud, en Suiza. Acaba de crear la revista “Moins !” (¬°Menos!), una revista de ecolog√≠a pol√≠tica. Trabaja como vigilante de noche al 40% del tiempo y dice ser feliz as√≠. Su art√≠culo nos explica c√≥mo conservar nuestra alegr√≠a de vivir a pesar de las numerosas crisis que estamos viviendo. Hemos traducido su art√≠culo que fue publicado en octubre en la revista francesa “La d√©croissance” (http://www.ladecroissance.net/).¬†

 

Uno de los placeres de S√≥crates era su paseo matutino en el mercado, para ver la cantidad de cosas que no necesitaba para ser feliz. Yo he nacido varias lunas despu√©s. Pertenezco a la generaci√≥n de aquellas y aquellos que han desembarcado despu√©s de la “fiesta” de los Treinta llamados Gloriosos. Aquellas y aquellos quienes, durante su infancia, han comido lechugas demasiado verdes durante varios meses – ¬°gracias Chern√≥bil! – y que han asistido a la ca√≠da de un muro que divid√≠a dos visiones del mundo: por una parte el productivismo, por otra… tambi√©n. Pero sobre todo pertenezco a la generaci√≥n que sabe que, por primera vez en la historia, legar√° a la siguiente un mundo donde ser√° m√°s dif√≠cil vivir: las¬†m√ļltiples¬†crisis que vivimos – ecol√≥gica, social, econ√≥mica pero tambi√©n moral – ¬†no invitan al optimismo. A no ser que tengamos una fe incondicional en los incre√≠bles logros tecnol√≥gicos que la ciencia nos brindar√°, lo que no es mi caso. Estoy al contrario persuadido que la carencia de los recursos naturales aumentar√° el abismo entre obesos-as y hambrientos-as, entre privilegiados-as y explotados-as.
Ahora, la verdadera cuesti√≥n del debate me parece ser la siguiente: ¬Ņqu√© queda de la alegr√≠a de vivir una vez sustra√≠do el optimismo de los “ecologistas infantiles”? He aprendido en esas p√°ginas (se refiere al peri√≥dico La d√©croissance, ndlr) que todo objetor de crecimiento act√ļa a tres niveles diferentes: individual, colectivo y pol√≠tico. Recurrir√© a este mismo tr√≠ptico para intentar ubicar las fuentes de las que podr√≠amos sacar nuestra alegr√≠a.
A nivel personal, primero. 
No siento ning√ļn placer existencial al apagar el agua cuando me cepillo los dientes ni tampoco cuando reciclo mis demasiado numerosos residuos. En cambio, he tenido la suerte hace poco de ser padre: seguir los pasos todav√≠a vacilantes de aquel que aprende a caminar es un buena manera de compartir un poco de su capacidad de asombro. Por ejemplo, cuando apunta su dedo hacia la nada y se exclama “ga-ga” enarbolando con orgullo sus siete dientes y medio. Esa nada tiene que ser lo que llamamos el misterio de la vida, ese mismo desconocido que perseguimos cuando caminamos en el silencio de las monta√Īas y que hace escribir a Maurizio Maggiani, escritor italiano: “S√≥lo cuando no s√© a d√≥nde voy, s√© que llegar√© a alg√ļn lugar”. Un lema en las ant√≠podas de la ideolog√≠a de la eficiencia, y por lo tanto que tenemos que adoptar con urgencia.
Segundo, la esfera colectiva.
Despu√©s de los riesgos de lirismo que he tomado en el √ļltimo p√°rrafo, tendr√≠a que evitar la trampa de la apolog√≠a de la alteridad. Sin embargo, es precisamente hacia el Otro que nos encaminamos d√≠a tras d√≠a, para paliar a nuestra incompletud original. El punto positivo es que disponemos de un buen margen de maniobra en lo que es la calidad de nuestros encuentros. Si logramos salir del laberinto de pantallas de todo tipo (tele, ordenadores y otros quema-cerebros port√°tiles) que traban nuestras relaciones, el dialogo que instauramos con las personas que nos rodean desvela, la mayor√≠a del tiempo, seres humanos cuyas aspiraciones profundas no tienen nada que ver con lo que los medios y los mensajes publicitarios nos quieren hacer creer. El arte consiste entonces en la creaci√≥n de contextos propicios a estos tipos de intercambios, que sea cambiando nuestro cotidiano (en la vida de barrio hasta en el trabajo) o integrando y creando espacios nuevos (cooperativas, asociaciones, movimientos activos en √°mbitos variados).¬†
Se vuelve más complicado a nivel político.
El autor de esas lineas vive en Suiza, un pa√≠s a menudo alabado por su democracia “directa”, sin embargo las l√≥gicas economicistas siguen estando omnipresentes como en los pa√≠ses vecinos. Afortunadamente, la¬†res publica¬†es algo mucho m√°s vasto (¬°y alegre!) de lo que las instituciones y la mayor√≠a de los partidos nos hacen ver. Ocupar el espacio p√ļblico con la fuerza de nuestras ideas, buscar el di√°logo con aquellas y aquellos que las pueden apoyar, trazar senderos al margen de las autopistas del crecimiento son acciones pol√≠ticas en su sentido m√°s noble.
M√°s que en su desenlace, a veces desalentador, hay que buscar su sentido en el proceso en s√≠. “El fin est√° en los medios como el √°rbol est√° en la semilla” dec√≠a Gandhi: para conservar nuestra alegr√≠a de vivir, ¬°sembremos!
Traducción por Camille

Efectivamente, el Mercado de Econom√≠a Social inicia hoy su campa√Īa de crowdfounding para financiar su puesta en marcha. Si quieres apoyar una nueva forma de interrelacionarnos, poniendo las relaciones humanas en el centro de la econom√≠a (en lugar de la maximizaci√≥n de beneficios) pincha aqu√≠ y aqu√≠.

 

Paso a paso se van colocando las piezas… mientras unos mundos se desmoronan el futuro va tomando forma.

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