Con demasiada frecuencia se suele equiparar cocina rápida con cocina basura, y cocina laboriosa con cocina de nivel. Puede que en ocasiones el paralelismo sea correcto, pero no siempre. He comido muchos bodrios que llevaban detrás horas y horas de trabajo, y todavía más platos suculentos preparados en 15 minutos. Todo es cuestión de elegir bien unos pocos ingredientes y combinarlos con cierta maña, sin necesidad de tirarnos media vida en la cocina como hacía nuestra abuelita en tiempos de Matusalén.

El plato que propongo hoy es una clara muestra de fast-food sana y bien sabrosa. Me lo inventé sobre la marcha el sábado tras sufrir un antojo de garbanzos tan brutal que me llevó a preguntarme si me encontraba en estado de buena esperanza. Despejadas las dudas al respecto, decidí combinar la legumbre cocida con el sabor boscoso de unos rebozuelos y el marino de unas colas de gambas. En un pispás armé un plato único fantástico, contundente pero fino a la vez, de esos que te reconcilian con la humanidad en los días más grises. Y eso que las colas de gamba, aunque gorditas, eran congeladas.

 

Dificultad

Si sabes poner una hamburguesa en la sartén también puedes hacer esto.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 700 gr de garbanzos cocidos
  • 300 gr de rebozuelos o de las setas que te dé la gana
  • 300 gr de colas peladas de gamba cruda
  • 150 ml de vino blanco
  • 1 diente de ajo
  • 1 cucharadita rasa de tomillo seco
  • 2 cucharadas de perejil picado
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta negra recién molida

Preparación

1. Si los garbanzos son de bote, lavarlos bien y darles un hervor de dos o tres minutos para quitarles el sabor a química. Picar fino el ajo.

2. Limpiar las setas, picarlas en grueso si son grandes y untarlas con un poco de aceite de oliva. Poner una sartén a calentar a fuego medio-fuerte y saltearlas hasta que estén tiernas y pierdan el agua (unos 5 minutos). Salpimentar.

3. Mojar con el vino blanco y dejar que reduzca casi del todo.

4. Añadir el ajo picado muy fino, los garbanzos, las gambas, el perejil y el tomillo. Remover y saltear un minuto más. Retirar del fuego, tapar y dejar reposar un par de minutos para que las gambas se acaben de hacer con el calor. Corregir de sal y pimienta y servir de inmediato.